A un año de haber sufrido un accidente cerebrovascular (ACV), el reconocido animador y locutor radial Leo Caprile compartió su experiencia y reflexionó en una reciente entrevista sobre la importancia de actuar rápidamente ante los síntomas de esta afección. “Cuando me dicen que es la segunda causa de muerte en Chile, casi me fui de espaldas. Estuve a punto de pasar a la historia”, expresó Caprile en conversación con 24 Horas. El comunicador recordó que aquel día no hubo señales evidentes de alarma, salvo un detalle que resultó crucial para salvar su vida. “Estábamos conversando, haciendo bromas, cuando de repente voy a tomar un vaso y no me lo puedo ”, relató. Esa leve pérdida de control fue suficiente para que reaccionara de inmediato y buscara ayuda médica. La rapidez, un factor clave Caprile destacó que su pronta reacción fue determinante en su recuperación. “La respuesta veloz es fundamental. Yo, desde el primer síntoma hasta estar ya en trombólisis, tardé entre 20 y 25 minutos”, explicó. Este procedimiento, que consiste en la disolución del coágulo que obstruye el flujo sanguíneo al cerebro, debe realizarse lo antes posible para minimizar las secuelas del ACV. Caprile confesó que, tras su experiencia, tomó conciencia de la magnitud del problema y de cuántas personas han pasado por lo mismo. “Vi mucha gente, incluso gente más joven. Como que el rango etario de la dolencia se amplió. Hice conciencia de cómo pude haber quedado y qué habría pasado, por ejemplo, si yo estaba en el campo o si hubiese estado solo”, reflexionó. Por fortuna, su rápida reacción le permitió evitar secuelas graves. Finalmente, el animador habló sobre algunos síntomas que podrían ser indicadores de un ACV. “Pierdes fuerza en cualquiera de las dos áreas del cuerpo, se siente un hormigueo en la cara, se cae un poquito la cara también (...) Algunas personas tienen dolor de cabeza, otras tienen dificultades para hablar, pero lo más importante es darte cuenta de que pierdes fuerza en el brazo”.
Una mujer del Reino Unido sufrió un derrame cerebral y, al despertar, comenzó a hablar con un acento italiano, un raro fenómeno conocido como síndrome del acento extranjero. Althia Bryden de 58 años fue encontrada en su cama inconsciente por su esposo, por lo que fue trasladada de urgencias al hospital. Los médicos descubrieron que había sufrido un derrame cerebral debido a una membrana carotídea en su cuello, y tras meses sin poder hablar, finalmente la sometieron a una cirugía. Sin embargo, cuando una enfermera fue a hacerle un control de rutina al día siguiente, la mujer comenzó a hablar de un momento a otro, lo cual sorprendió a los expertos, especialmente tras descubrir que había adquirido un acento italiano. Recuerdo que pensé '¿quién habla?'. Al principio no podía creer que fuera yo quien hablaba, pero tampoco reconocí el sonido de mi voz. Estaba tan confundida, comentó la mujer. Pero eso no es todo, ya que Bryden se dio cuenta de que además hablaba italiano con fluidez: Para mi sorpresa, también soy capaz de hablar italiano, un idioma que nunca había aprendido ni hablado antes. No tengo idea de que estoy a punto de hacerlo, mi cerebro simplemente convierte la palabra inglesa en italiano, aseguró. Pese a lo novedoso que puede resultar su caso, la mujer aseguró sentir que una gran parte de mí se ha ido, mi personalidad, mi identidad, mis raíces. No me siento yo misma con este acento extranjero. Me siento como un payaso con una sonrisa al revés al que la gente está viendo actuar. Es muy triste, la gente no conoce a mi yo original, no sé quién soy. ¿Dónde puedo encontrar el botón para apagar esto?, concluyó.
Ver películas de terror puede ser beneficioso para tu salud mental, a pesar de que puedan generar miedo o tensión. Este género es popular por ser emocionante y provocar adrenalina, además de desafiar los límites entre la ficción y la realidad. Aunque algunas personas eviten estas películas por temor a no poder dormir bien, estudios respaldan los beneficios psicológicos de verlas. Las películas de terror pueden promover la resiliencia, según un estudio que encontró que los amantes de este género mostraron mayor capacidad de adaptación durante la pandemia. También pueden ayudarte a comprender tus emociones y enfrentar el miedo de manera controlada, sirviendo incluso como terapia para superar fobias y ansiedades. Los filmes de terror pueden combatir la soledad al generar una sensación de valentía y promover la conexión con otros al compartir miedos comunes. Además, fomentan la empatía al permitir que te identifiques con los personajes y empatices con sus situaciones adversas. Además, ver películas de terror mejora las funciones cognitivas y la actividad cerebral. Estudios han demostrado que ciertas áreas del cerebro se activan más al visualizar este tipo de contenido, lo que potencia habilidades de razonamiento y planeación. En cuanto a recomendaciones, tanto clásicos del terror como “El Resplandor” y “El Exorcista”, como títulos más modernos como “Nosotros” y “A Quiet Place” son excelentes opciones para disfrutar de los beneficios de este género cinematográfico.
A un año de haber sufrido un accidente cerebrovascular (ACV), el reconocido animador y locutor radial Leo Caprile compartió su experiencia y reflexionó en una reciente entrevista sobre la importancia de actuar rápidamente ante los síntomas de esta afección. “Cuando me dicen que es la segunda causa de muerte en Chile, casi me fui de espaldas. Estuve a punto de pasar a la historia”, expresó Caprile en conversación con 24 Horas. El comunicador recordó que aquel día no hubo señales evidentes de alarma, salvo un detalle que resultó crucial para salvar su vida. “Estábamos conversando, haciendo bromas, cuando de repente voy a tomar un vaso y no me lo puedo ”, relató. Esa leve pérdida de control fue suficiente para que reaccionara de inmediato y buscara ayuda médica. La rapidez, un factor clave Caprile destacó que su pronta reacción fue determinante en su recuperación. “La respuesta veloz es fundamental. Yo, desde el primer síntoma hasta estar ya en trombólisis, tardé entre 20 y 25 minutos”, explicó. Este procedimiento, que consiste en la disolución del coágulo que obstruye el flujo sanguíneo al cerebro, debe realizarse lo antes posible para minimizar las secuelas del ACV. Caprile confesó que, tras su experiencia, tomó conciencia de la magnitud del problema y de cuántas personas han pasado por lo mismo. “Vi mucha gente, incluso gente más joven. Como que el rango etario de la dolencia se amplió. Hice conciencia de cómo pude haber quedado y qué habría pasado, por ejemplo, si yo estaba en el campo o si hubiese estado solo”, reflexionó. Por fortuna, su rápida reacción le permitió evitar secuelas graves. Finalmente, el animador habló sobre algunos síntomas que podrían ser indicadores de un ACV. “Pierdes fuerza en cualquiera de las dos áreas del cuerpo, se siente un hormigueo en la cara, se cae un poquito la cara también (...) Algunas personas tienen dolor de cabeza, otras tienen dificultades para hablar, pero lo más importante es darte cuenta de que pierdes fuerza en el brazo”.
Una mujer del Reino Unido sufrió un derrame cerebral y, al despertar, comenzó a hablar con un acento italiano, un raro fenómeno conocido como síndrome del acento extranjero. Althia Bryden de 58 años fue encontrada en su cama inconsciente por su esposo, por lo que fue trasladada de urgencias al hospital. Los médicos descubrieron que había sufrido un derrame cerebral debido a una membrana carotídea en su cuello, y tras meses sin poder hablar, finalmente la sometieron a una cirugía. Sin embargo, cuando una enfermera fue a hacerle un control de rutina al día siguiente, la mujer comenzó a hablar de un momento a otro, lo cual sorprendió a los expertos, especialmente tras descubrir que había adquirido un acento italiano. Recuerdo que pensé '¿quién habla?'. Al principio no podía creer que fuera yo quien hablaba, pero tampoco reconocí el sonido de mi voz. Estaba tan confundida, comentó la mujer. Pero eso no es todo, ya que Bryden se dio cuenta de que además hablaba italiano con fluidez: Para mi sorpresa, también soy capaz de hablar italiano, un idioma que nunca había aprendido ni hablado antes. No tengo idea de que estoy a punto de hacerlo, mi cerebro simplemente convierte la palabra inglesa en italiano, aseguró. Pese a lo novedoso que puede resultar su caso, la mujer aseguró sentir que una gran parte de mí se ha ido, mi personalidad, mi identidad, mis raíces. No me siento yo misma con este acento extranjero. Me siento como un payaso con una sonrisa al revés al que la gente está viendo actuar. Es muy triste, la gente no conoce a mi yo original, no sé quién soy. ¿Dónde puedo encontrar el botón para apagar esto?, concluyó.
Ver películas de terror puede ser beneficioso para tu salud mental, a pesar de que puedan generar miedo o tensión. Este género es popular por ser emocionante y provocar adrenalina, además de desafiar los límites entre la ficción y la realidad. Aunque algunas personas eviten estas películas por temor a no poder dormir bien, estudios respaldan los beneficios psicológicos de verlas. Las películas de terror pueden promover la resiliencia, según un estudio que encontró que los amantes de este género mostraron mayor capacidad de adaptación durante la pandemia. También pueden ayudarte a comprender tus emociones y enfrentar el miedo de manera controlada, sirviendo incluso como terapia para superar fobias y ansiedades. Los filmes de terror pueden combatir la soledad al generar una sensación de valentía y promover la conexión con otros al compartir miedos comunes. Además, fomentan la empatía al permitir que te identifiques con los personajes y empatices con sus situaciones adversas. Además, ver películas de terror mejora las funciones cognitivas y la actividad cerebral. Estudios han demostrado que ciertas áreas del cerebro se activan más al visualizar este tipo de contenido, lo que potencia habilidades de razonamiento y planeación. En cuanto a recomendaciones, tanto clásicos del terror como “El Resplandor” y “El Exorcista”, como títulos más modernos como “Nosotros” y “A Quiet Place” son excelentes opciones para disfrutar de los beneficios de este género cinematográfico.