Más de 11 mil científicos de todo el mundo advierten: la humanidad está enfrentando una “emergencia climática”

Actualmente, la ciencia han ido modificando la forma de referirse a los cambios que sufre el planeta, pasando de “calentamiento global” a “cambio climático” y luego a “crisis climática”. La situación, según los últimos estudios, es tan grave que nos encontramos en una fase compleja, siendo cada vez más difícil revertir el escenario.
Es por ello que, tanto local como globalmente, los investigadores han comenzado a usar la frase “emergencia climática”, buscando que el cambio de denominación conduzca a acciones más inmediatas. Es lo que propone un nuevo estudio, firmado por 11.258 investigadores de 153 países donde se proponen seis grupos de medidas para cambiar el sombrío panorama que enfrenta el planeta.
“El cambio climático ha llegado y se está acelerando más rápido de lo que muchos científicos esperaban. A pesar de 40 años de negociaciones globales importantes, esencialmente no estamos abordando esta crisis”, afirma William Ripple, profesor de ecología en la Facultad de Silvicultura de la Universidad Estatal de Oregon y coautor del estudio.

La instancia no es nueva para Ripple, quien junto a más de 15 mil científicos ya había escrito una advertencia similar en 2017, detallando el daño que los humanos han estado haciendo al medio ambiente natural. En tanto, esta nueva declaración, publicada en la revista BioScience, se enmarca en el aniversario N°40 de la primera conferencia mundial sobre el clima, celebrada en Ginebra en 1979, y aparece justo en momentos en que Donald Trump retiró oficialmente a Estados Unidos de los países firmantes del Acuerdo de París.
En la investigación, científicos de las universidades de Sydney, Estatal de Oregón, Ciudad del Cabo y de Tufts, se centran específicamente en la crisis climática recopilando una gran cantidad de datos anuales sobre el crecimiento de la población, la pérdida de la cubierta arbórea, emisiones de gases de efecto invernadero y el consumo de energía en las últimas cuatro décadas.
También aparece la firma de 90 expertos chilenos (o que trabajan en el país) de diversas ramas, tanto independientes como de las universidades de Atacama, Austral, Católica, Católica del Norte, de La Serena, Aysén, de Los Lagos, Católica de Valparaíso, Andrés Bello, Adolfo Ibáñez, del Desarrollo, de Concepción, Mayor, de Santiago, de Antofagasta, de Chile, Aysén, O’higgins, de Magallanes, de Temuco y Arturo Prat.
El biólogo uruguayo Guillermo D’Elía, profesor en el Instotuto de ciencias ambientales y evolutivas de la Universidad Austral es uno de ellos. En conversación con La Tercera cuenta que participó en la firma del documento hace más de un año, cuando los autores del estudio buscaban aprobación en sus pares. Dice valorar que la investigación hable más allá de los gases del efecto invernadero, y el hecho que proponga otras cosas que también son importantes: “la ganadería por ejemplo, como industria es muy dañina por el uso del suelo, hay áreas naturales desforestadas, también plantaciones de semillas para cerdos que se alimentan en China y que implican largos viajes aéreos; todo esto conlleva una huella muy grande que llama a reflexionar sobre el uso de los recursos a escala local”, señala.
“A nivel alimenticio, tenemos repercusiones a escala local con las paltas: si cambiamos los hábitos y los europeos no compraran más paltas, esto repercutiría localmente en Chile a nivel del agua y el suelo, pero también a nivel global por el transporte”, agrega.
En relación a las propuestas de cambio, el estudio incluye seis puntos, aunque sin detallar cómo se podrían implementar.
Energía
Implementar masivamente prácticas de conservación
Reemplazar los combustibles fósiles con energías renovables limpias
Dejar las reservas restantes de combustibles fósiles bajo tierra
Eliminar los subsidios a las compañías de combustibles fósiles
Imponer tarifas de carbono suficientemente altas como para restringir el uso de combustibles fósiles
Contaminantes de corta duración
Reducir las emisiones de metano, hidrofluorocarbonos, hollín y otros contaminantes climáticos de corta duración. Esto tiene como objetivo reducir la tendencia al calentamiento a corto plazo en más del 50% en las próximas décadas.
Naturaleza
Restringir la limpieza masiva de tierras.
Restaurar y proteger ecosistemas como bosques, praderas y manglares, lo que contribuiría a la disminución del dióxido de carbono atmosférico, gas clave del efecto invernadero
Comida
Comer principalmente plantas y consumir menos productos animales, lo que reduciría significativamente las emisiones de metano y otros gases de efecto invernadero, liberando tierras agrícolas para el cultivo de alimentos humanos en lugar de alimentos para el ganado.
La reducción del desperdicio de alimentos también es crítica: según los investigadores, al menos un tercio de todos los alimentos producidos terminan como basura
Economía
Reducir la extracción de materiales y la explotación de los ecosistemas para mantener la sostenibilidad de la biósfera a largo plazo, así como eliminar la dependencia de la economía en los combustibles de carbono y alejar los objetivos del crecimiento del producto interno bruto y la búsqueda de la riqueza.
Población
Estabilizar la población mundial, que aumenta en más de 200 mil personas diarias, utilizando enfoques que garanticen la justicia social y económica
El Dr. Thomas Newsome de la Universidad de Sydney señaló que “el sufrimiento humano sería indescriptible” sin realizar cambios profundos y duraderos en las actividades humanas que contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero y otros factores relacionados con el cambio climático.
Asimismo, añadió que medir la temperatura global de la superficie seguirá siendo importante, aunque se debe monitorear un conjunto más amplio de indicadores como los ya expuestos.
“Estamos sugiriendo un cambio importante en la forma en que funciona la sociedad, de modo tal que prometa un futuro para los humanos”, afirma William Ripple. “Tengo la esperanza que haremos lo que sea necesario para mantener la vida en el planeta Tierra”.
“Para mí, son todos temas importantes. La biodiversidad, todo lo que ocurre con la industria forestal, la fauna, como biólogo la conversion de uso de habitat me duele mucho. Es urgente que se tomen medidas porque tenemos riesgo de un punto no retorno”, sentencia Guillermo D’Elía.

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