‘Niksen’, el arte de no hacer absolutamente nada en tus ratos libres que libera tu mente

Ser ocioso parece lo más fácil del mundo. Dejarte llevar por la vagancia, distraer tu cabeza, no trabajar, no pensar, solo esperar a que pase el tiempo, sin más. Pasar un rato sin hacer absolutamente nada es un arte que los holandeses han aprendido a dominar, lo llaman niksen y requiere entrenamiento. Pero, sorpresa, es muy útil para tu vida. Ya decía Einstein que no hay genio sin aburrimiento. El debate hace años que está en las escuelas: atiborrar a los niños con actividades extraescolares para empezar a prepararlos para las pruebas de acceso de alguna universidad ultra elitista o dejarles tiempo para aburrirse, jugar y para… ser niños.

De niños estresados pasamos a ser adultos estresados. Alguien exitoso con un trabajo ‘real’ es aquel que repite “no me da la vida”, no tiene tiempo ni de contestarte un mensaje porque va “de culo”. El niksen no depende de lo ocupado que estés, de tu cargo ni de las obligaciones que tienes, sino de cómo gestionas tu valor más preciado: el tiempo. Los holandeses han descubierto que tomarse una tarde libre cuando sientes que tu cabeza está a punto de estallar es más productivo que obstinarse en seguir delante del ordenador y ser incapaz de juntar dos letras.
Como explica un artículo de The New York Times, el niksen busca “abrazar la nada”. Puede sonar a algo parecido a la meditación, aunque no tiene connotaciones místicas ni es un viaje interior tan profundo. Para aprender a hacerlo, recomiendan, simplemente debes sentarte en una silla o mirar por una ventana. Ya está. Unos 20 minutos de pausa y volver luego a tus cosas. Al principio, durante ese rato que pasas sin hacer nada pensarás en todos tus pendientes, pero poco a poco, aprenderás a despejar la cabeza. Y, sobre todo, no estar siempre pensando en qué vas a hacer en esas dos horas que tienes de tiempo libre entre que sales del trabajo y empieza la película que vas a ver en el cine. Disfruta de no hacer planes. Incluso cuando planeas tus viajes, puedes pensar en sitios donde no hacer nada.

Crea tu espacio niksen
Para conseguir estas pequeñas pausas es importante que tengas un entorno favorable. Por ejemplo, una casa con menos pantallas y dispositivos que te acompañe en tu introspección. O una oficina que, aunque no deje de recordarte al trabajo, te permita también tus momentos de desconexión. Si de verdad lo ves imposible, busca en el barrio tus rinconcitos de paz. Un parque dos calles más abajo, el jardín de un edificio de al lado o las escaleras de tu oficina. Debe ser un espacio silencioso que estimule tu mente hacia la paz.

Es cuando dejas que tu mente divague cuando más cerca estás de la creatividad. Como siempre buscamos que el ocio repercuta en nuestra productividad, es importante saber que el niksen te ayudará a trabajar mejor. Es, claramente, una forma de recargar pilas y de pensar cómo solucionar mejor tus problemas. Por eso, debes analizar en qué momento del día eres más creativo y productivo y organizar tus pausas justo en los momentos de bajón. Cuando empiezas a perder energía y tu trabajo se hace más pesado, haz una pausa y aprovecha realmente para desconectar.
Aprovecha los ratos perdidos para hacerlo, como el rato que te pasas en el metro, en la fila del supermercado es otra opción, pero con el acelerón que llevamos en nuestras vidas, cualquier excusa es buena para aprender a frenar.

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