Ledys Medina: “Me tocó adaptarme a algo que no es malo pero es diferente”

 

  • Ledys dejó Buenaventura luego de que su hermano muriera, “estaba desarmado, sin embargo lo rodearon y le pegaron un tiro en la espalda, también otro en la cabeza que le sacó los sesos”.

A unas cuadras de su casa, en el barrio donde vivía en Buenaventura Colombia, Ledys Medina sufrió una dolorosa perdida, su hermano fue asesinado a tiros por la policía.

Relata que hubo amigos que quisieron socorrer a su hermano, pero la policía se los impidió. Y en su lugar, dieron vueltas a la manzana con el cuerpo ensangrentado sin llevarlo a ningún centro asistencial.

Ledys, conmocionada, decidió emigrar a Chile por un año para olvidar la traumática muerte de su hermano.

El plan era juntar dinero y reunirse con su madre que está radicada en España. Sin embargo, ese lapso se convirtió en once años viviendo en la región.

 

¿Qué le pasó a tu hermano?

Mi hermano, a él lo asesinaron. Se puso a discutir con su pareja en la calle, la policía llegó y lo asesinó.

Una amiga observó todo, ella vio cuando mi hermano estaba discutiendo con la muchacha que se metió a una casa, desde donde llamaron a los policías. Cuando llegaron, mi hermano que había ingerido alcohol se puso a discutir con ellos, en ese momento los policías comenzaron a disparar al aire.

Mi hermano estaba desarmado, sin embargo lo rodearon y le pegaron un tiro en la espalda, también otro en la cabeza que le sacó los sesos. Lo patearon en el suelo, cuando yo lo fui a ver tenía las marcas de las botas en la cabeza.

A un vecino le llegó un tiro en el brazo, dañaron las casas con los balazos, fue algo ilógico.

¿Son normales estas situaciones con la policía?

No, ellos pueden disparar si es que la persona está armada, pero mi hermano no lo estaba y no tenía antecedentes.

Cuando yo fui a ver a mi hermano al hospital, la misma policía me pedía disculpas. Que disculpara, porque la noticia que ellos habían recibido era que él era un delincuente.

Nosotros demandamos al estado, pero lo único que hicieron fue cambiar de ciudad a los policías que participaron. Para mi eso fue terrible.

¿Saliste de Colombia para olvidar?

Yo compartía la casa con mi hermano, tuve que dejar ese lugar porque no podía dormir. Fue entonces que una amiga ofreció recibirme en Chile, antes no tenía planes para salir de mi país.

¿Fue difícil llegar a Chile?

Cuando llegué me encontré con una cultura totalmente diferente, en ese entonces no habíamos tantos colombianos.

Me dieron duro las palabras, porque todos hablamos español, pero hay frases que no significan lo mismo. Me molestaban, me hacían bromas, para mi fue chocante.

Encontré extraño que los vecinos no se conocen y no habían niños jugando en las calles. Me tocó adaptarme a algo que no es malo pero es diferente.

¿Y por qué te fuiste quedando?

Conocí una pareja chilena con la que me trasladé hasta Mejillones, pero la pasé muy mal en esa relación, no me fue muy bien, él no se portó bien conmigo.

Sufrí violencia psicológica y cosas que hacía que no estaban bien, pero uno enamorada es ciega, sorda y muda.

Tenía un almacén y yo trabajaba para él, pero no tenía ni sueldo ni contrato. No tenía vida, día y noche en ese negocio. Del estrés me salieron unas manchas en la cara.

¿Cómo saliste de ahí?

Sola, primero trabajé en un restaurant como ayudante de cocina en La Portada, donde tampoco me trataron muy bien. El chef renunció, entonces al ser la más antigua, me tocaba enseñarle a las muchachas nuevas pero eran muy groseras conmigo.

Cuando fui a dejar la carta de renuncia, no tenía como devolverme a Antofagasta. Dos chilenos en una camioneta me ofrecieron acercarme a la ciudad, les conté que había renunciado y me dijeron que en su empresa estaban recibiendo a gente para hacer aseo.

Fue cuando entré a ese trabajo que decidí estudiar, tenía todas las ganas pero lo veía tan imposible. Sin embargo, logré matricularme para estética integral en un instituto.

¿A qué te dedicabas en Colombia?

Trabajaba con niños y estudiaba para profesionalización docente, en guarderías de bienestar familiar. Yo nunca había trabajado haciendo aseo, lavando baños, para mi fue tan traumático pero lo hacía con tanto amor. Una vez me senté a llorar, se me salieron las lágrimas.

¿Fue muy dura esa experiencia?

Era una empresa minera pequeña, ahí todo el mundo hacía lo que le daba la gana, no había ningún protocolo. Sufrí mucha inestabilidad en ese trabajo.

¿Te discriminaron?

Una señora que trabajaba en la cocina no me daba comida, hacía la fila y pasaban los platos por mi cara y no me daba. Escuchaba cuando ella decía que me odiaba y que me iba a hacer la vida imposible. No entendía porqué me odiaba.

Hasta que una vez, oí cuando dijo que ella me trataba así, porque su marido la dejó por una colombiana.

Cuando me fui de ese trabajo, me quedaron debiendo plata y tuve que denunciarlos. Logré que comenzaran a pagarme en cuotas, pero hasta cheques sin fondo salieron entremedio, hasta el día de hoy me deben una cuota.

Pésima experiencia entonces.

Bueno, cuando estuve trabajando ahí, hasta para que te dieran implementos de seguridad había que estar como pulga en la oreja, como dicen ustedes.

Eso fue algo que me llamó la atención, que la gente con tal de tener trabajo se aguantaba todo, aunque estuvieran inconformes.

¿Estás mejor ahora?

No gano lo suficiente, sobrevivo, pero estoy haciendo lo que me gusta. Mi sueño es tener mi propio negocio y quiero nacionalizarme.

 

Mira Antofagasta

 Ledys es encargada del área de migraciones en Mira Antofagasta, organización que proviene de Colombia y está presente en el país.

Como voluntaria ha sido testigo de situaciones donde inescrupulosos lucran con los migrantes, cuando les ofrecen “armar paquetes” para regularizar la documentación.

En este sentido, enfocan sus esfuerzos a la población más vulnerable que no tiene el conocimiento necesario para llevar a cabo los trámites que se realizan online.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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