El increíble vuelo en un avión Airbus 320 Neo, que seguirá el eclipse desde el aire

El último eclipse solar total en la Cuarta Región ocurrió hace 427 años. Una época en que  los conquistadores españoles recién se asentaban en Chile. Por ello, el evento astronómico que vivirá la zona el próximo 2 de julio, ha generado un profundo interés en la región. Tendrá una franja de 150 kilómetros en los que la oscuridad será total cuando el reloj marque las 16.38 horas.
Además de los lugares establecidos en tierra para observar el eclipse, como los principales observatorio astronómicos de la zona y sitios habilitados especialmente por la intendencia local, hay otra inédita fórmula para ver el fenómeno astronómico: un avión.

National Geographic realizará un vuelo especial para presenciar el eclipse, a 39 mil pies de altura, junto a científicos y expertos de variadas disciplinas.

El viaje, en formato charter, fue bautizado como “Into the Dark, viaje al eclipse”, y estará a cargo del piloto Klaus Von Storch, quien integra la Comisión Científica y Tecnológica del Comité de Ministros para el Desarrollo Espacial, y que también, en 2001 fue considerado como candidato a astronauta para un viaje a la Estación Espacial Internacional. “Este proyecto ya tiene una data de tiempo bastante larga, en la que se ha ido organizando el evento, incluso con gente de la Nasa para poder definir cuál es el mejor sector de vuelo con los cuales se estableció la trayectoria a 39 mil pies, que son 11.900 metros sobre el nivel medio del mar”, señala Von Storch.
“Tendremos una vista increíble, preferencial, con cero posibilidades de nubosidad. Yo nunca he visto en mis vuelos nubosidad a esa altitud. Durante el eclipse vamos a estar ubicados en el sector de La Serena, un poco hacia adentro, 12 kilómetros de altura, de sur a norte, pero un poco hacia el noreste, perpendicular al Sol. La velocidad la reduciremos un poco, pero no tiene mayor efecto en la visualización”, añade el profesional.

El avión para observar el eclipse es un Airbus 320 Neo. Von Storch, subraya que sea un modelo Neo, porque son aviones de última generación que consumen un 20% menos de combustible y son amigables con el medioambiente. “Me parece extraordinaria la opción de volar este tipo de aviones. En el tiempo que dura el eclipse, un avión como este recorre 30 kilómetros máximo, por lo que vamos a partir el eclipse desde una zona central”, explica el piloto.
El vuelo despegará en Santiago, “e iremos viendo el eclipse en la medida que nos acerquemos a su fase inicial, y al regreso, la etapa final. El eclipse se verá desde el lado izquierdo del avión, no está programado un viraje para observar desde ambos lados. Todos estarán ubicados en el lado izquierdo”, agrega Von Storch.
“Desde National Geographic estamos muy emocionados por ofrecer esta experiencia que se realiza por primera vez en Chile, y lo más importante, que será accesible para cualquier persona en el país que sienta la misma pasión que tenemos nosotros por comprender el Universo”, dice Patricia Franchini, Head of General Entertainment, Family & Factual Marketing The Walt Disney Company Latin America.
Eclipse Solar Total: Un gran privilegio
Von Storch ha sido el chileno más cercano al espacio. Fue candidato a astronauta en 2001, cuando fue considerado para un viaje a la Estación Espacial Internacional a bordo de una nave espacial rusa.
“Para mí es un privilegio enorme, vamos a estar volando un avión nuevo con un programa de alta categoría y observando un fenómeno único y en una excelente posición. Estoy haciendo lo que me gusta, mi pasión es el vuelo y el espacio. Es como para un futbolista, estar en la cancha jugando un partido importante. Me siento afortunado”, recalca.
El viaje supondrá un escenario poco habitual. “No sé cómo lo voy a anotar en la bitácora, porque uno detalla las horas de vuelo de día y las horas de vuelo de noche. Es una cosa fantástica, en lo personal yo nunca he visto un eclipse por lo que es algo completamente nuevo, he visto estrellas fugaces, pero nada tan impactante como creo que será el eclipse desde el aire”, dice Von Storch, que ingresó a la Escuela de Aviación en 1979.

“Se trata de un vuelo que no obedece a un régimen normal, de un punto A, a un punto B. Sino que es un vuelo que parte de Santiago y vuelve al mismo lugar, con un objetivo bien especial. En cuanto a resguardos, no tiene ningún riesgo, pero sí tiene un área que está reservada para tener absoluta certeza de no tener ningún cruce con ningún tipo de avión. En lo referido al fenómeno climático, el eclipse, no representa alteraciones, ni electromagnéticas o de radiación, ni nada”, añade Von Storch.
Tanto Von Storch como sus tripulantes, podrán disfrutar del eclipse, debido a la tecnología que ofrecen los aviones hoy en día. “La buena noticia es que uno puede programar el computador y tener el piloto automático conectado, así que voy a disfrutarlo y probablemente más que muchos otros. Siempre hay que estar monitoreando los vuelos, pero hay futuros desarrollos que uno piensa que pueden llegar 10 o 20 años más, que eventualmente podrían ser aviones tripulados por un solo piloto y otro piloto apoyando en Tierra, pero es solo especulación. Por el momento se vuela siempre con dos pilotos, y hay protocolos de seguridad y chequeo de la ruta y uno debe estar atento para intervenir en cualquier minuto”, reconoce.
Las fases de aterrizaje y despegue son las más sensibles, destaca, ya que se ingresa a un área más congestionada con factores meteorológicos a veces adversos, “pero todos con altos estándares de seguridad”.

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