El primer «bebé probeta» cumple cuarenta años

En julio de 1978 nacía el primer «bebé probeta» en la clínica Bourn Hall de Cambridge (Manchester, Reino Unido). Por fin se había concebido la posibilidad de sembrar vida donde se creía perdida; y esto fue posible gracias a la colaboración entre el fisiólogo Robert G. Edwards, Premio Nobel de medicina, y el ginecólogo Patrick Steptoe; una alianza que permitió un milagro llamado Louise Joy Brown; devolviéndole la esperanza a numerosas familias que no podían tener hijos.

Sin embargo, esta primera Fecundación in Vitro -también conocida como FIV- comenzó como un experimento secreto entre los señores Brown y la clínica. Ambos médicos querían estar seguros que después del parto Louise superaría las fases más delicadas de un bebé; y para ello mantendrían a la prensa lejos del caso.

El Bourn Hall de Cambridge se convertía en el escenario de un valiosísimo avance médico; por lo que se acordaría con el Gobierno británico documentar tanto la fecundación, como el nacimiento y el desarrollo de Louise Brown. Se precisaba todo tipo de evidencia para demostrar la paternidad y asimismo respaldar la FIV como un método seguro.

El 25 de julio de 1978 los médicos condujeron a la madre a quirófano para realizarle una cesárea, y aunque casi ninguno de los que los presentes en la sala sabía que ocurría, la operación fue un éxito.

Hasta hace 40 años tener un hijo era un don recibido, pero después de Louise Joy, la ciencia se pondría al servicio de las necesidades familiares. Tanto el Gobierno como los médicos sabían que la Fecundación in Vitro sería un tema muy delicado por el impacto social; donde los asuntos religiosos y morales pondrían en cuestión al método de fertilidad asistida.

«El doctor Steptoe, hombre clave en la ideación de este procedimiento, ha señalado desde hace años que persigue con ello ofrecer la posibilidad de ser madres a muchas mujeres que padecen una obstrucción en las trompas de Falopio -«caminos» por donde debe circular el espermatozoide para encontrarse con la célula germinal femenina-, pero sin embargo tienen buena capacidad ovulatoria», recoge ABC en la edición del 22 de abril de 1978

Aunque un nacimiento debe ser el motivo máximo de júbilo, la noticia no fue acogida del todo como una bendición. Incluso, a pesar de haber sido aceptado por el Papa I como una «necesidad familiar», una gran mayoría lo consideró una profanación a la vida humana.

El método

Antes de efectuarse el experimento del «bebé probeta» Patrick Steptoe había formulado un método que permitía extraer los óvulos de los ovarios; y Robert G. Edwards consiguió fertilizarlos en un laboratorio.

Después de una década de ensayo y error, ambos decidieron sumar esfuerzos y ayudar a la primera familia; Sucediendo así la primera Fecundación in Vitro en el Reino Unido.

Edwards y Steptoe diseñaron una técnica de laboratorio que permitía la fecundación de uno de los óvulos de la señora Brown con un espermatozoide de su marido fuera del útero.

Aunque los médicos les dieron una probabilidad de éxito de uno en un millón depositaron toda su fe en la ciencia; produciéndose un milagro llamado Louise Joy.

Posteriormente otros padres serían beneficiada con este método, tal y como recoge ABC en su edición del 12 de noviembre 1978, donde se publicó una noticia «Segundo «niño probeta» en la que se confirmó nuevamente la colaboración de Edwards y Steptoe durante la Fecundación in Vitro de la familia Montgomery. «Es esperado el 14 de febrero, día de San Valentín, Patrono de los enamorados, con una prodigiosa coincidencia de las técnicas de laboratorio y el santoral romántico», según recogió ABC.

Lo que opinaron los expertos

Dos días después del nacimiento de Louise Joy Brown, el 27 de julio de 1978, varios especialistas en el tema dieron su visión sobre los hechos en ABC. Entre ellos destacó la declaración de la época, del Doctor Cruz y Hermida -jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología de la Cruz Roja-: «Existen problemas graves que al parecer, se han podido solventar: el primero es que las divisiones celulares se realicen adecuadamente; el segundo, que la anidación del huevo en el útero no haya tenido problemas, lo que quiere decir que todo se ha hecho sobre un endometrio especialmente preparado para recibir al embrión. El factor más positivo que se desprende del nacimiento de esta niña es la resolución del problema de fertilidad creado por la obstrucción bilateral de las trompas».

 

 

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