Legionelosis, la bacteria de las aguas y aires acondicionados

Durante la época de verano los aires acondicionados funcionan a toda máquina y también es muy común que en vacaciones se visiten lugares con fuentes de agua como termas o lagunas. Y es precisamente aquí donde hay que tener cuidado, debido a la presencia de una bacteria poco conocida que vive en estos hábitats. Se trata de la legionella, causante de la legionelosis, una enfermedad poco conocida que puede causar neumonía en los pacientes infectados.
Un caso conocido fue el ocurrido en noviembre pasado en uno de los parques de Disneyworld en EE.UU, donde registró un brote de legionelosis el que afectó a cerca de 12 personas que visitaron el lugar. En Portugal también hubo registro de un brote que tuvo como consecuencia la muerte de cinco personas y un total de 46 fueron afectados.
¿En qué consiste esta patología?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la legionela es una bacteria que se descubrió por primera vez en 1977, como causa de un brote de neumonía grave. Entre un 75% y un 80% de los casos notificados son personas mayores de 50 años, y el 60% son hombres.
La legionelosis, enfermedad del legionario o más conocida como legionela, es una enfermedad infecciosa e incluso en algunos casos potencialmente fatal, causada por una bacteria negativa que vive libre en el ambiente y también está presente en todos los hábitats acuáticos: aguas superficiales, lagos, estanques, agua termales. Es un organismo que prospera a temperaturas entre los 25 °C y un óptimo de 35 °C. Por lo mismo, las aguas termales pueden ser una fuente en la cual se encuentra presente.

Otros ambientes en los cuales se han dado brotes, han sido en sistemas hídricos artificiales deficientemente mantenidos, en particular torres de enfriamiento o condensadores de evaporación utilizados para sistemas de aire acondicionado y refrigeración industrial; instalaciones de hidromasaje; Spas; Jacuzzis;, sistemas de agua fría y caliente y humidificadores entre otros.

En Chile no se han registrado casos de personas que hayan sufrido de legionelosis, sin embargo, se especula de casos de fallecidos por esta enfermedad, que presentaron síntomas similares tras haber tenido bacterias que provenían de aguas cálidas y quietas.

 

¿Cómo se contagia?

La médico broncopulmonar de la Clínica Avansalud, Carolina Herrera, explica que la principal vía de contagio de la legionella es por inhalación. Por ello, la bacteria puede propagarse a través del aire frío o caliente que emana de los aires acondicionados de los edificios. Por esta razón, existen en Chile protocolos de mantenimiento de estos sistemas, precisamente para evitar la propagación de este tipo de bacterias.

Otra fuente de contagio, es a través de cursos de agua contaminada con la bacteria pero que sean inhalados a través de pulverización. Si el agua con legionella se bebe, no tiene mayores efectos, así como tampoco se produce contagio de persona a persona.

El tiempo que trascurre desde la exposición de la persona con la bacteria y el comienzo de la enfermedad es de 2 a 5 días y la recuperación es variable, aunque los casos más graves pueden terminar en la muerte.

Los síntomas que presenta la patología pueden ser similares al de una gripe u otros tipos de neumonía bacteriana: fiebre, escalofríos y tos seca o con mucosidad. La Dra. Herrera agrega que en algunos casos pueden presentarse dolores musculares, de cabeza, cansancio, pérdida de apetito y diarrea.

Es importante destacar que algunos de los factores de riesgo asociados a esta enfermedad son el tabaquismo, el excesivo consumo de alcohol, neumopatías, inmunodepresión, enfermedades respiratorias o renales crónicas, Sida y usuarios de corticoides, menciona la doctora Carolina Herrera.

En cuanto al tratamiento, si la enfermedad se detecta a tiempo, sólo necesita de un tratamiento antibiótico, una vez que se ha establecido el diagnostico. En los casos más severos, se utiliza un segundo medicamento para complementar y que es más fuerte que un antibiótico.

Prevención

La organización mundial de la salud (OMS) enfatiza que la prevención de la enfermedad depende de la aplicación de medidas de control que minimicen la expansión de ésta bacteria. Esas medidas incluyen un buen mantenimiento de las instalaciones y aparatos, en particular mediante su limpieza y desinfección con unidades de cloro. Respecto del agua, es importante desinfectar no sólo con cloro, sino también componentes químicos como soluciones de permanganato, que permiten una adecuada limpieza y desinfección.

La aplicación de este tipo de normas contribuirá considerablemente a reducir el riesgo de contaminación por legionelosis y a prevenir la aparición tanto de casos esporádicos como de brotes.

 

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