Estudio analiza el desempeño de los candidatos en redes sociales

Los candidatos desarrollan un estilo y una estrategia en el territorio digital, lo quieran o no. Este puede caracterizarse por los objetivos con los que utilizan las redes sociales y los grupos de referencia con que se comunican. Así lo deja en evidencia un reciente estudio del Observatorio de Política y Redes Sociales de la Universidad Central.

El trabajo, titulado “Decálogo para candidatos en redes sociales”, destaca que Sebastián Piñera es el candidato con mayor cantidad de seguidores en Twitter. En segundo lugar se encuentra Marco Enríquez-Ominami, en tercer lugar se posiciona Beatriz Sánchez y, en el cuarto puesto, encontramos a Alejandro Guillier.

Nicolás Freire, director del Observatorio, destaca que el hecho de contar con muchos seguidores no precisamente implica tener un amplio alcance.

“La masividad y la viralización no lo es todo. Un alto número de seguidores puede delatar la presencia de bots o trolls que son fruto de estrategias legítimas, pero cuestionables. También limita la capacidad de interacción que puedes tener con el público que te sigue, eliminando así el potencial bidireccional de las mismas redes”, explica el analista.

Otro de los hallazgos del estudio es que si bien Beatriz Sánchez, Carolina Goic y José Antonio Kast hacen un uso de Twitter de manera mucho más orientada a la autopromoción, Marco Enríquez-Ominami es quien más se destaca por ello.

A su vez, Sebastián Piñera y Alejandro Guillier tienen una actividad muy similar en sus cuentas. Ambos presentan una actitud más orientada al alineamiento ideológico. No obstante, los diferencia que, en el 17% de las acciones que Piñera realiza desde su cuenta, intenta viralizar algún tipo de propuesta, lo que lo transforma en el candidato que más propone en las redes sociales.

El decálogo también analiza el nivel de usuario de los candidatos, a sabiendas de que en las redes sociales se es nativo o inmigrante digital, por lo que no a todos les resulta igual de fácil y fluido interactuar por esta vía.

El cientista político de la Universidad Central señala que un aspecto interesante es que los candidatos de grupos políticos más tradicionales de la competencia electoral (Piñera, Guillier y Goic) son quienes hacen mejor uso de las herramientas que entrega Twitter. En este grupo también se observa la presencia de actores emergentes, como Sánchez y Kast.

Freire añade que Marco Enríquez-Ominami y Alejandro Navarro hacen un buen uso de los recursos a disposición de esta red social, que resultan adecuados para el despliegue de su discurso virtual.

“En el caso de Enríquez-Ominami, su hiperactividad lo llevó a explorar elementos avanzados como la presencia de videos y la realización de encuestas virtuales; mientras que Navarro ha incluido en su repertorio virtual no solo el uso de videos sino también transmisiones en vivo”, recalca.

Finalmente está Eduardo Artés. El estudio indica que antes de entrar en su retiro apocalíptico, este candidato había logrado hacer uso de Twitter de forma adecuada, pero con los recursos mínimo-suficientes para integrarse en el espacio virtual. Freire asevera que la voluntad de alejarse del territorio político virtual también se refleja en la carencia de herramientas avanzadas para el despliegue de su discurso, siendo el candidato con la mayor brecha digital.

Otros aspectos analizados en el estudio son el nivel de escucha que los candidatos tienen de los influenciadores de la conversación política digital, si cometen errores o no a la hora de tuitear un mensaje y si hay correspondencia entre ellos.

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