GIMNASIO SEGURO

El verano se acerca a pasos agigantados, y lucir bien en traje de baño en las piscinas y playas lleva a que muchos chilenos aprovechen estos meses previos para prepararse a toda máquina, muchas veces, sobre exigiéndose para poder cumplir con la meta de bajar los kilitos de más.

Si bien el gimnasio es una manera efectiva de hacerlo -ya que, entre otras ventajas, permite trabajar y desarrollar grupos musculares específicos en poco tiempo-, también puede implicar una serie de riesgos si lo que se quiere es bajar de peso o afirmar la musculatura de forma rápida y abusando de la actividad física, lo que podría producir lesiones que, contrarias al objetivo buscado, terminarán alejando a la persona del ejercicio por un largo tiempo.

De hecho, un deportista aficionado puede demorar en recuperarse de un desgarro entre 2 a 6 semanas. “Justamente porque se trata de desarrollar de forma eficiente uno o varios grupos musculares, es que entre los riesgos del gimnasio está el hecho de la facilidad para lesionarse al realizar un ejercicio de forma errónea”, señala la Médico Coordinadora Nacional del CET de Mutual de Seguridad CChC, la doctora María Angélica Barrientos.

Por lo mismo, según la experta, “lo ideal es previamente informarse en detalle de los diferentes tipos de ejercicios que ofrece su gimnasio y para qué sirven, así como realizase el chequeo médico que los mismos realizan tras la matrícula, para conocer su estado de salud, en especial si cuenta con sobre peso o enfermedades cardiacas. Asimismo, “es recomendable que, en un principio, su rutina de ejercicios los haga bajo la supervisión de un monitor o entrenador o fisioterapeuta”, indica la profesional.

Por lo anterior, la doctora Barrientos recomienda las siguientes medidas para prevenir los riesgos a la salud y la seguridad al momento de iniciar un programa en un gimnasio:

Debemos alimentarnos con proteínas y beber constantemente agua u otros líquidos, antes y después del ejercicio, lo que nos ayudará a preparar el cuerpo para el ejercicio y a la labor de reducir de peso.
La indumentaria y vestimenta debe ser adecuada para practicar el ejercicio o deporte de su elección: unas buenas zapatillas son un must, en tanto que se debe evitar el uso de joyas, cinturones y otros accesorios.
Debemos aprender cómo calentar y elongar adecuadamente, para evitar lesiones durante y posterior al ejercicio. En muchas ocasiones,  realizar durante 15 minutos un ejercicio aeróbico y de menor intensidad –como la bicicleta estática o la elíptica- puede considerarse un buen calentamiento. Además, se debe descansar entre cada ejercicio, y realizar elongación adecuada y específica al grupo muscular trabajado, para evitar lesiones.
Antes de realizar cualquier rutina de ejercicios con máquinas, tenemos que comprobar a un ritmo menor si podremos realizarla y terminarla, de forma óptima y sin incomodidades.

Aunque algunos ejercicios con pesas y máquinas son bastante eficaces para la musculatura, otros la exponen a riesgos potenciales. Hay que tener ojo con los aparatos que se utilizan y cómo se usan, y si no se sabe cómo, debemos preguntar al monitor.

En el caso de aquellas máquinas con cintas deslizantes (como las trotadoras), se recomienda encenderlas cuando ya nos encontremos sobre ellas, para evitar caídas, y partir con una velocidad baja para progresivamente ir aumentándola.

Con todo, si se nota que una máquina cuenta con fallas o se encuentra dañada, no debe utilizarse.

No hay que enfocar el trabajo sobre un músculo sobre cargando, sin saberlo, a otro. Para evitar esto, es aconsejable estar bajo la supervisión de un monitor cuando se inicia el entrenamiento. En efecto, el 30 % de las lesiones deportivas son musculares, ocupando el segundo lugar en frecuencia detrás de las ósteo cartilaginosas.

Si un ejercicio provoca dolor en alguna parte del cuerpo o agrava uno preexistente, debemos suspenderlo inmediatamente.

De vernos afectados, hacer reposo para evitar que la lesión aumente, poniendo abundante hielo en la zona, para frenar la inflamación, manteniendo elevada el área afectada y comprimiendo el músculo, por ejemplo, con una venda por ejemplo, además de recibir atención médica.

Si bien la falta de tiempo o programación nos lleva a realizar planes express para prepararnos para el verano, no debemos olvidar que lo óptimo es mantener actividad física constante en el tiempo, idealmente de 2 a 3 veces a la semana, incluso en el invierno.

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